Luis Seguessa: “Las reuniones entre grandes líderes no sirven si no se tratan las soluciones acertadas”

07.10.14
La reciente Cumbre del Clima 2014 en Nueva York dejó varios compromisos de los líderes mundiales, sin embargo aún falta por hacer en cuanto a soluciones urgentes como el cambio de tecnología en el transporte.

Hace algunas semanas, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo especializado de Naciones Unidas (ONU) confirmó que la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera alcanzó niveles record el año pasado, siendo el metano el que más aumentó en los últimos años, llegando al 253% del nivel de la era preindustrial (antes de 1750). Este gas es uno de los mayores responsables del calentamiento global, junto con el dióxido de carbono (CO2), que aumentó un 142% en comparación a la misma fecha.

Según ha declarado y como predijo la Fundación Códigos, dedicada a difundir las causas del cambio climático y promover su solución a través de la movilidad eléctrica, el metano está siendo emitido en gran cantidad a través de escapes en el Ártico, fugas que se desataron producto del derretimiento del hielo en los polos que actuaba como tapón para contener este gas proveniente de la profundidad de la Tierra. El C02, por otro lado, es producido en su mayoría por los miles de millones de vehículos de combustión interna que hay en el mundo.

Pese a que los efectos nocivos de la contaminación atmosférica y su relación con el calentamiento global y cambio climático han sido aceptados por la mayoría de la comunidad científica, no han habido cambios radicales en una de las fuentes más importantes de contaminación: el transporte a base de combustibles fósiles. Según la ONU, sólo en el 2009 el transporte fue el responsable de una cuarta parte de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Sin embargo, la Fundación Códigos asegura que esta cifra es mayor y que el transporte tradicional representaría casi las tres cuartas partes de las emisiones totales de estos gases. A esto hay que sumarle el excesivo consumo de oxígeno que se requiere para la combustión. “A veces no somos conscientes del daño que provocamos. Un motor de combustión consume setecientas veces más oxígeno que una persona. Hoy, con dos mil millones de vehículos circulando, consumiendo diez mil millones de litros de oxígeno puro por segundo, el planeta no puede reponer el daño”, dice el investigador Luis Seguessa, Presidente de Fundación Códigos.

El constante crecimiento de la industria automotriz ha sido el principal culpable del calentamiento global y consumo de oxígeno, como viene denunciando la Fundación Códigos desde hace varios años. “El crecimiento de la industria automotriz en los últimos treinta años, coincide con el incremento de emisión de gases. Treinta años atrás la cifra de automóviles en el mundo seguramente no superaba los trescientos millones de automóviles, hoy, estamos en dos mil millones. Esto explica el aumento exponencial en las emisiones de gases”, menciona Seguessa.

El tema de la reducción de las emisiones está en la agenda gubernamental internacional, así lo confirmó la Cumbre del Clima 2014 en Nueva York, donde se acordó mantener el aumento de la temperatura global en menos de dos grados centígrados mediante la reducción de las emisiones de gases contaminantes. Entre las acciones para lograrlo, se trató el tema del transporte, concordando en que se deberán tomar medidas que reduzcan la demanda de transporte, incluida la planificación de la ciudad, la expansión a gran escala de los sistemas de transporte público, mejoras en los sistemas de transporte de bajo consumo y promoción del transporte no motorizado. Entre estas, se encuentra la Iniciativa de Movilidad Urbana de Vehículos Eléctricos (SMTU), que tiene como objetivo reducir la dependencia de los vehículos con fuentes convencionales de combustible y aumentar la cuota de mercado global de vehículos eléctricos en las ciudades en al menos un 30% en 2030.

Sin embargo, no se han tomado decisiones que generen un cambio radical y en el corto plazo. “Este deterioro va muy rápido y no se está haciendo nada que frene esto. El planeta no alcanza a sanear todo lo que estamos contaminando”, explica el investigador uruguayo agregando que “hoy, las fábricas de automóviles podrían fabricar todos los modelos de forma eléctrica, que no contaminan, no consumen oxígeno y además son más baratos de producir. Sin embargo, por una cuestión de intereses, se siguen fabricando automóviles con motores a combustión interna inventados hace 120 años. La Fundación Códigos sigue sosteniendo que la solución más inmediata que tenemos es un cambio de tecnología, de combustión a eléctrica”.
“Necesitamos un cambio de actitud en el ser humano, un cambio de consciencia, sobre todo en los que tienen el poder de cambiar las cosas. La solución es posible, pero debemos hacerlo, debemos priorizar la vida antes que los intereses”, puntualiza Seguessa.

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